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11/06/19

El “avión milagro” del aeropuerto de Granada

El otro día, un cliente asiduo a Cariño Restaurante Airport nos visitó. Su vuelo partía a las 19.15 horas y decidió cargar pilas antes de iniciar su viaje de negocios. El restaurante está cerca del aeropuerto de Granada y por aquí pasan muchos viajeros que prefieren hacer tiempo comiendo o tomando algo fuera de la terminal.

Mientras saboreaba una hamburguesa de la nueva carta, comentaba con uno de nuestros empleados la evolución del aeródromo granadino. Las últimas conexiones aéreas han reactivado la actividad en el aeropuerto. Decía que le daba alegría ver algo más de trasiego, aunque ahora tuviese que hacer más cola a la hora de embarcar.

Él, por motivos de trabajo, ha vivido mil historias en esta terminal. Nos contó alguna que otra, como la de una pareja de tortolitos recién casada que no llegaron a embarcar para su luna de miel porque salió a la luz una infidelidad; o la de una joven que se había planteado darle la vuelta al mundo con 50 euros en la cartera y un billete de avión para Madrid. –“Pero si hay una que no olvidaré…”, dijo con la mirada clavada en el postre, “es la que ocurrió el 30 de marzo de 1992…”, prosiguió. –“Fue un milagro… un milagro.”.

Aquella tarde, un Douglas DC-9 “Castillo de Butrón”, operado por la compañía Aviaco , se disponía hacer la ruta Madrid-Granada. El viaje terminó con un avión quebrado en dos sobre la pista del aeropuerto granadino. Solo cuatro de las 98 personas que viajaban a bordo resultaron heridas de gravedad. Nadie daba crédito. La vida da segundas oportunidades difíciles de creer a veces. “El avión milagro”, lo rebautizaron los medios en las crónicas posteriores al suceso.

Eran más de las 19.30 horas cuando, según desvela el informe final del siniestro, el Castillo de Butrón comunicó a la torre de control que se estaba aproximando a la pista. Lo hizo una persona «extra» que viajaba junto al comandante, según relata una crónica del diario Ideal. Desde la torre de control se pidió a los pilotos que comprobasen si tenía viento en la parte izquierda de la cola. “Recibido, en final”, respondieron desde la cabina del avión. Y esa fue la última comunicación antes de la tragedia que tornó en milagro, según señala el informe.

En el interior de la cabina, según el registro de la conversación, se percataron de que estaban tomando tierra a una velocidad excesiva. A partir de ahí, todo fue mal.

Hubo un primer impacto contra el asfalto que destrozó el tren de aterrizaje. Tras el golpe, volvió a elevarse unos metros, pero la cola del avión tocó el suelo y el fuselaje se partió en dos.

La desgracia se deslizó durante más de 1.700 metros de pista. Silencio. Estupor. Toda una terminal sobrecogida por lo que acababa de ocurrir en la zona de pistas.

Los pasajeros salieron a pie de la aeronave como pudieron entre el aturdimiento y el anonadamiento para reencontrase con sus familiares, que asistieron atónitos al suceso. Solo hubo una veintena de contusionados y un traumatismo craneoencefálico, el que sufrió un hombre que cayó mal al saltar del fuselaje.

“La responsabilidad del siniestro también se dividió en dos. Unos acusaron a la tripulación por maniobras negligentes; otros, al viento de cizalladura. No sé en qué quedó la historia al final…”, terminaba su relato nuestro cliente, mientras apuraba el café con leche que había pedido tomar en la terraza de nuestro restaurante.

Después de la historia que habíamos escuchado, despedimos a nuestro comensal deseándole, más que nunca, un buen viaje. “Si me pasa algo, al menos me voy con el estómago lleno y de qué manera…”, dijo entre risas mientras se marchaba.

(Pie de foto: Fuselaje del avión siniestrado sobre la pista del aeropuerto – DiarioSur)
Fuentes: 
https://www.ideal.es/granada/201703/30/anos-accidente-avion-conmovio-20170329175425.html
https://www.diariosur.es/sociedad/201504/02/avion-milagro-20150402203140.html
https://elpais.com/diario/1992/03/31/espana/701992826_850215.html
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